El viejo
dolor de los revolucionarios
Por: Fernando Araújo
Vélez
29-Abril-2017 - 8:42 PM
En estos días sin revoluciones, en
estos días tan quietos, pienso en las viejas revoluciones y voy concluyendo que
la palabra revolución pasó de moda, y me sorprendo y me angustio al comprender
que las palabras y los conceptos pasan de moda, y que siempre hay alguien
arriba o abajo que decide hacerlas pasar de moda porque no le convienen.
Pasaron de moda las frases conciencia de clases y lucha de clases, y se
enterraron las palabras proletariado, insurgencia, rebelión, y los manteles,
como escribía Octavio Paz, dejaron de oler a pólvora, y los referentes, los
viejos y luminosos referentes, también pasaron de moda, y ya pocos hablan de
Lenin o de Trotski, de Marx o de Engel, de Rosa Luxemburgo o de Aleksandra
Kollontái, de María Cano o de Teófilo Forero, y si hablan o escriben de ellos
suele ser para satanizarlos.
Aquellas viejas palabras fueron
reemplazadas por confort, alegría, obediencia, humildad, y el olor a pólvora se
transformó en olor a dinero. La lucha bajo una consigna común, la disciplina,
el endurecimiento bajo el fuego del riesgo constante que iban conformando a los
revolucionarios, según Trotski, se convirtió en una competencia por aparentar,
en un cumplir horarios dejando pasar el tiempo, sentados ante una computadora
absorbiendo lo que quieren que absorbamos, basura, y en debilidad y facilismo.
El lugar de los antiguos referentes, aquellos que dieron la vida por una causa,
su causa, o aquellos otros que inventaron sus mundos con una pluma o un pincel,
un piano o una cámara, ciegos, epilépticos o atormentados, fue ocupado por las
estrellas de la farándula, a quienes volvimos ejemplos que seguimos porque lo
importante era y es y será salir en la tele.
Y miramos hacia un lado y hacia otro,
y ya nada huele a pólvora, porque hasta a la palabra pólvora la han proscrito.
Y miramos hacia adelante y sólo percibimos más confort, más basura, más
debilidad, más sonrisas postizas y más estrellas rutilantes que no dicen nada,
porque precisamente no decir nada vende, adormece, nos mantiene en zonas de
comodidad y nos aleja de aquel viejo dolor que era la esencia de los
revolucionarios.
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FICHA DEL DOCUMENTO
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1. Autor del documento 1. Autor
(quién es, qué cargo desempeña)
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Fernando Araujo Vélez,
escritor y periodista colombiano.
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2. Título
del documento
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El viejo dolor de los revolucionarios
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3.
Identificación espacial y temporal. (cuándo y dónde se produjo o se dio a
conocer este documento)
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29 de abril de 2017
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4.
Naturaleza del texto (carta, decreto, discurso, libro, panfleto, etc.)
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Carta
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5. Tipo
de documento (fuente primaria = escrita en la misma época en que acontecieron
los hechos descritos; o secundaria = escrita con posterioridad a los hechos
relatados)
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Fuente
secundaria= escrita con posterioridad a los hechos relatados
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6.
Destinatario (a quién estaba dirigido, ante quién fue dado a conocer)
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A todos
los viejos revolucionarios
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7.
Ideas principales del documento
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-Aquellas
viejas palabras fueron reemplazadas por confort, alegría, obediencia,
humildad, y el olor a pólvora se transformó en olor a dinero.
-miramos
hacia adelante y sólo percibimos más confort, más basura, más debilidad, más
sonrisas postizas y más estrellas rutilantes que no dicen nada, porque
precisamente no decir nada vende, adormece, nos mantiene en zonas de
comodidad y nos aleja de aquel viejo dolor que era la esencia de los
revolucionarios.
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8.
¿Cuál es la intención del autor?
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Dar a
conocer como es la vida antes y después de las revoluciones
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9. opinión personal: escriba mínimo
un párrafo en donde plasme su criterio personal sobre el texto
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